En la Galería. Franz Kafka
Julio 5, 2007
Transcribo aquí un relato perfecto. Nadie nunca mediante la prosa me mostró mejor la terrorífica cara de la inercia:
En la Galería.
Franz Kafka.
Si alguna débil y tísica amazona circense fuera obligada por un director despiadado a dar vueltas a la pista sin interrupción durante meses, a golpe de fusta, sobre un ondulante caballo, ante un público incansable; a pasar como una exhalación, lanzando besos, saludando y flexionando la cintura, y si esa representación se prolonga indefinidamente, bajo el incesante estrépito de la orquesta y de los ventiladores, acompañada por fluctuantes olas de aplausos, entonces, tal vez algún joven espectador de la galería bajaría rápidamente las largas escalinatas, cruzaría los estrados, irrumpiría en la pista y gritaría: “¡basta!”, en medio del estrépito de la siempre oportuna orquesta.
Pero no es así; una hermosa joven, blanca y sonrosada, sale de detrás de los cortinajes que los criados abren ante ella; el director, buscando con deferencia su mirada, se acerca como un animal sumiso; con cuidado, la ayuda a subir al caballo; como si fuera su nieta predilecta a punto de iniciar un viaje peligroso; no se decide a dar el latigazo de partida; finalmente, como obligándose a sí mismo, lo da, restallante; corre junto al caballo, con la boca abierta; sigue con mirada atenta los saltos de la amazona, como si no pudiera dar crédito a tanta destreza; trata de aconsejarla con gritos en inglés; furioso, exhorta a los empleados que sostienen los arcos para que tengan más cuidado; antes del gran salto mortal, pide silencio a la orquesta con los brazos en alto; finalmente, ayuda a la muchacha a desmontar del tembloroso corcel, la besa en ambas mejillas y todos los aplausos le parecen insuficientes; mientras ella, sostenida por él, erguida sobre la punta de los pies, rodeada de polvo, con los brazos extendidos y la cabecita echada hacia atrás, desea compartir su felicidad con el circo entero. Como esto es lo que ocurre, el espectador de la galería apoya el rostro sobre la baranda y, hundiéndose en la marcha final como en una honda pesadilla, llora sin darse cuenta.

Julio 5, 2007 at 11:19 am
soberbio!
Julio 13, 2007 at 12:56 am
Interesante relato quien es el autor?
Julio 13, 2007 at 4:47 pm
Es de Franz Kafka
Enero 3, 2008 at 1:47 am
El relato es de Kafka y Kafka es del relato
Marzo 11, 2008 at 6:21 pm
es franz kafka y es uno de los mejores me identifico bastante con el he leido la mayoria de sus cuentos y obras sigan subiendo porfa
Octubre 5, 2009 at 4:45 pm
impresionante…unico en su especie
Octubre 5, 2009 at 4:46 pm
es una mierda…
Octubre 5, 2009 at 4:47 pm
nixoxo…apoyo tu idea..la verdad me cautivo tu comentario…quisiera poder compartir un poco mas contigo…mi mail es juansalinas@hotmail.com
agregame
xoxo
Octubre 5, 2009 at 4:47 pm
q maricas!
Octubre 5, 2009 at 4:50 pm
la verdad…el texto me hace recuerdo a muchos sueños q tuve…en los cuales me veia a mi misma siendo una esclava de la vida…dond nadie me queria…es por eso que tras leer este texto decidi convertirme en una traficante…saludos
Diciembre 14, 2009 at 7:08 pm
¿alguien me podria explicar este relato?
nw gusta mucho Kafka pero en este relato particularmente no pude entender lo que el autor quizo transmitir.
gracias