Epístola sobre el fuego filosófico de Jean Pontanus

julio 21, 2007

Transcribo aquí una de las mejores “aclaraciones” sobre la naturaleza del fuego secreto de los filósofos que he encontrado. Proviene de un manuscrito de siglo XVI que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. Dice así:

“Yo, Jean Pontanus, he visitado múltiples regiones y reinos, -a fin de conocer verdaderamente qué es la Piedra de los Filósofos-, y después de haber recorrido los confines del mundo, sólo he encontrado falsos Filósofos y farsantes. Sin embargo, por un continuo estudio de los libros de los Sabios, aumentándose mis dudas, he hallado la verdad; pero aún conociendo la materia he errado doscientas veces antes de poder encontrar la operación práctica de esta verdadera materia.
Primero, empecé mis operaciones por las putrefacciones del Cuerpo de esta materia durante nueve meses y no encontré nada. Durante algún tiempo la puse al baño maría y del mismo modo erré. La mantuve y puse en un fuego de calcinación durante tres meses, y operé mal.

Intenté y probé todos los géneros y modos de destilaciones y sublimaciones, según lo que los Filósofos dicen o parecen decir, por ejemplo Geber, Arquelaos y casi todos los demás y tampoco encontré nada.

Por último, intenté alcanzar y perfeccionar el objeto de todo el Arte de Alquimia, de todas las maneras imaginables: por el estiércol, el baño, las cenizas y por otros mil géneros de fuego que los Filósofos mencionan en sus libros; pero no descubrí nada válido.

Por lo cual, durante tres años seguidos estudié los libros de los Filósofos, sobre todo el único Hermes, cuyas breves palabras comprenden todo el magisterio de la Piedra, aunque hable de un modo muy obscuro de las cosas superiores e inferiores, del Cielo y de la Tierra.

Por lo tanto, toda nuestra aplicación y nuestros cuidados sólo deben estar dirigidos hacia el conocimiento de la verdadera práctica, en la primera, segunda y tercera Obra.

No se trata del fuego de baño, de estiércol, de cenizas ni ninguno de los otros fuegos que nos evocan y describen los filósofos en sus libros.

Entonces, ¿cuál es aquél fuego que perfecciona y acaba la Obra entera desde el principio hasta el final? Ciertamente, todos los Filósofos lo han ocultado; pero yo, conmovido por un impulso de misericordia, quiero declararlo junto con la completa realización de toda la Obra.

La Piedra de los Filósofos es única y es una, pero oculta y envuelta en la multiplicidad de distintos nombres, y antes de que puedas conocerla pasarás muchas fatigas; difícilmente la encontrarás por tu propio ingenio. Es acuosa, aérea, ígnea, terrestre, flemática, colérica, sanguínea y melancólica. Es un azufre y también Plata viva (mercurio).

Tiene varias superfluidades que, te lo aseguro por el dios viviente, se convierten por medio de nuestro fuego en verdadera y única Esencia. Y quien -creyéndolo necesario- separe alguna cosa del objeto, seguro que de Filosofía nada sabe. Ya que lo superfluo, lo sucio, lo inmundo, lo vil, lo fangoso y, por lo general, toda la substancia del objeto, se perfecciona por medio de nuestro fuego en un cuerpo espiritual fijo. Esto, los Sabios nunca lo han revelado y, como consecuencia, pocas personas llegan a este Arte, pues imaginan que algo sucio y vil debe ser separado.

Ahora debemos manifestar y extraer las propiedades de nuestro fuego; si éste conviene a nuestra materia tal como lo he dicho, es decir, si es transmutado junto con la materia, entonces dicho fuego no quema la materia, nada separa de ella, no divide ni aparta las partes puras de las impuras, tal como dicen todos los Filósofos, sino que convierte todo el objeto en pureza. No sublima a la manera de Geber, Arnaldo y todos los demás que han hablado de sublimaciones y destilaciones. En poco tiempo se realiza y perfecciona.

Este fuego es mineral, invariable y continuo, no se evapora si no es excitado en exceso; participa del azufre, se toma y proviene, no de la materia, sino de otro lugar. Todo lo rompe, disuelve y congela, igualmente congela y calcina; es difícil de encontrar por la industria y por el Arte. Dicho fuego es compendio y resumen de toda la Obra, sin tomar ninguna otra cosa o por lo menos poco, este mismo fuego se introduce y es de débil ignición; porque con este pequeño fuego se realiza toda la Obra y juntas se hacen todas las requeridas y debidas sublimaciones.

Los que lean a Geber y todos los demás Filósofos, aunque vivieran cien millones de años, no podrían comprenderlo, pues este fuego sólo se puede descubrir por la única y profunda meditación del pensamiento; después será posible comprenderlo en los libros, y no de otra manera. Por lo tanto, el error en este Arte es no encontrar este fuego, que convierte la materia en la Piedra de los Filósofos.

Concéntrate, pues, en este fuego, porque si yo lo hubiese encontrado en primer lugar no hubiese errado doscientas veces sobre la propia materia. A causa de ello, ya no me sorprende que tantas personas no consigan llegar a la realización de la Obra. Yerran, erraron y errarán siempre, en cuanto a que los Filósofos sólo han puesto su propio agente en una sola cosa, que Artefius ha nombrado, pero hablando sólo para sí mismo. Si no fuese porque he leído a Artefius, lo he oído y comprendido, nunca hubiese llegado a la realización de la Obra.

He aquí cuál es dicha práctica: se debe tomar la materia con gran diligencia, triturarla físicamente y colocarla en el fuego, es decir, en el horno; pero también hay que conocer el grado y la proporción del fuego. A saber, es preciso que el fuego externo tan sólo excite la materia ; en poco tiempo este fuego, sin manipularlo para nada, ciertamente realizará toda la Obra. Ya que putrifica, corrompe, engendra y perfecciona la obra entera, haciendo aparecer los tres principales colores: el negro, el blanco y el rojo. Y mediante nuestro fuego la medicina se multiplicará, si está conjunta con la materia cruda, no sólo en cantidad sino también en virtud.

Busca, pues, este fuego con todas las fuerzas de tu espíritu y llegarás a la meta que te has propuesto; pues él es quien hace toda la Obra y es la llave de todos los Filósofos, y en sus libros nunca la han revelado. Si piensas muy profundamente en las propiedades de este fuego antes descrito, lo conocerás, pero de otro modo, no.

Así pues, conmovido por un impulso de misericordia he escrito esto, pero para quedar satisfecho debo decir que el fuego no está en absoluto transmutado con la materia como dije antes. He querido decirlo y advertir a los prudentes de estas cosas, para que no gasten inútilmente su dinero y sepan de antemano lo que deben buscar, por este medio llegarán a la verdad del Arte; de otra manera, no. A Dios.”

Alegor�a de la Alquimia en Notre-Dame

 

Anuncios

4 comentarios to “Epístola sobre el fuego filosófico de Jean Pontanus”

  1. andres Says:

    hola…. me conmueve lo que usted escribe..solo por que lo vivi de una manera muy similar.. me llama la atencion cuando usted dice “Los que lean a Geber y todos los demás Filósofos, aunque vivieran cien millones de años, no podrían comprenderlo, pues este fuego sólo se puede descubrir por la única y profunda meditación del pensamiento”… y la verdad es que es acertado si uno no tiene una instruccion anterior a emprender un viaje con esas complejas nomenclaturas alquimicas… En resumen y esperando que usted me comprenda… el fuego, el mercurio el azufre la sal y el antimonio.. esta dentro de nosotros mismos…y necesitamos procesos psicologicos para entenderlo pero para comprenderlo de una manera superlativa tenemos que practicar con nuestro cuerpo nuestro laboratorio…en base a la piedra cubica filosofal “EL SEXO” es la unica forma de transmutar el mercurio y el azufre en oro… y la eliminacion del agregado psiquico o defectos psicologicos que vendrian a ser (el mercurio seco y el azufre arsenicado residuos que quedan en nuestro matraz “prostata” debemos purificarlos para una nueva produccion de oro…
    “Debe hervir a 100 grados” “debe cocerce y recocerce” es la clave de la transmutacion…de la sublimacion.. de la eternidad…limpiando las impurezas lavando el matraz …es la liberacion
    el ORO puro…
    1 abrazo
    Bendiciones
    andres…

  2. Repampanos Says:

    la alquimia no es un metodo de meditacion ni un sistema filosofico.

    Se puede utilizar como metafora de cualquier cosa pero no es cualquier cosa

    Lo malo de esto es que antes habia muchos flasificadores muchos espagiristas y aun a estos se han añadido psicologistas y artistas

    Ya es mucha gente hablando de lo que no saben

    Hay cientos de foros pero en ninguno s emenciona al materia prima po rsu nombre ni siquiera se la describe

    ¿como se va a dedicar uno a visitar los foros ?

    una labor tediosa e inservible

  3. Pola Says:

    “Oh, tú, hombre! Búscate a ti mismo y te encontrarás a ti mismo. Abre los ojos de tu hombre interior y verás correctamente. Esta es la preciosa piedra noble, la piedra del filósofo, que descubren los sabios. Oh, tú, brillante corona de perlas, ¿no resplandeces más que el sol? No hay nada como tú; tú eres tan manifiesta y al mismo tiempo tan secreta que entre los muchos miles de este mundo apenas te conoce nadie. No obstante te nombran muchos que no te conocen.
    Cristo dijo: Buscad y hallaréis. La piedra noble debe ser buscada; el perezoso no la hallará; aunque la lleve consigo no la conocerá. Al que se le revele, gozará de grandes alegrías, pues su virtud es infinita. El que no se desprende de ella, y se lo comunica a alguien perezoso, ya no le aprovecha en absoluto, puesto que no se enterará de tal virtud.
    El buscador de la piedra anhela poseer la virtud y sus beneficios a la vez. Cuando la encuentra y está seguro de que es la que buscaba, siente una alegría tan intensa que el mundo no es capaz de entenderla; ninguna pluma puede describirlo, ninguna lengua puede expresarlo al estilo del mundo.
    A los ojos del mundo no es más que un pedrusco, la menos importante de todas las piedras, digna sólo de ser hollada con el pie. Si un hombre la alumbra la arroja lejos de sí como una cosa totalmente inservible. No inquiere sobre ella a pesar de no anhelar otra cosa en la tierra. Todos los grandes, todos los sabios, la buscan. Si encuentran una piensan que es la verdadera, pero se equivocan. Le achacan poder y virtud y piensan que ya la han conseguido y por eso la guardan.
    Pero no es esta la verdadera piedra; la verdadera no necesita que le achaquen ninguna virtud, pues todas las virtudes están en ella. El que la tiene y la conoce, si busca puede descubrir todo lo del cielo y de la tierra. Es la piedra que desecharon los constructores, la piedra angular.”

    Jakob Boehme, “Confesiones”

  4. expurgodiesirae Says:

    la piedra existe, la tecnica tambien y el metodo para iniciar la reaccion es simple estupido absurdo e incomprensible
    Ahora bien, una vez comenzada , que la ves que ha comenzado, que compruebas que se ha iniciado ..no sabes que hacer con ella ni a quien preguntar ni a quien leer ni nada de nada, por lo que tienes que desecar la obra y tirar los restos lo mas lejos posible asi que estas como al principio pero peor Sabes que “algo existe” lo sabes de primera mano y toda al turba de los filosofos solo te cuentan mentira, tras mentira y falsedad, tras falsedad porque son asi de “avaros· o porque no saben maldita la cosa
    desde luego no existe en los escritos un marco teorico logico que se adapte a la experiencia ni una explicacion del fenomeno


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s