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ONOE NOBUSHIGE

Incluso para ese ambiente desolador, Onoe Nobushige resultaba opaco en exceso.

Había sido propuesto por la Corporación Ikura para un programa de investigación en inteligencia simulada y Nobushige, por un acuerdo con la universidad, estaba obligado a aceptar si quería conservar su trabajo.

La sede de la Corporación estaba ubicada en el edificio Sendae, más conocido popularmente como el Cubo Rubik. Como era costumbre para cada nuevo invitado de cierta categoría profesional, Rubik acogió al doctor en su seno con un saludo de bienvenida personalizado en voz neutra y armónica.

Dentro, una recepcionista de piel de caucho que fingía limarse las uñas, giró su cara hacia las pupilas de Nobushige. Se levantó y tras andar delicadamente un trayecto mínimo, le indicó con una pequeña reverencia la ubicación de los ascensores.

Este despliegue de juguetes ostentosos repelía tanto al doctor Onoe que tuvo que hacer una pausa de unos minutos y tomar aliento.

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POR QUÉ ONOE NOBUSHIGE ODIA LA TECNOLOGÍA

Y no sólo la tecnología, el Doctor Onoe odia todo lo mecánico, incluso el mismísimo metal.

Nobushige calla la mayor parte del tiempo para no dejar escapar el odio que atesora en su corazón. La mayoría de la gente es un vestigio apocado a sus ojos , hipnotizada por las rutinas imbéciles de las máquinas. Para el doctor Onoe la robótica era el último escalón del descenso de la humanidad, el final de una desdichada era de decadencia.

En su juventud soñó con ayudar a la Naturaleza, acelerar en lo posible esta agonía cósmica. Estudió a la Máquina con detenimiento y casi llegó a admirarse por su poder de asimilación. Estuvo tentado de dejarse llevar por la inercia de alguna secta milenarista hasta una muerte inútil y falsa pero dulce. Si no lo hizo fue por falta de valor y exceso de amor propio.

Ahora, deshonrado por los tiempos, Onoe Nobushige vivía con la vergüenza de haber echado a perder su vida en lugar de ponerle fin honrosamente. Es por eso, por seguir vivo a pesar de todo, por lo que no se veía mejor que los demás.

Una sombra.

Continuará…

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