El Océano

octubre 26, 2011

“Preguntas sobre el océano: está dentro de la gota.”
Ibn ‘Arabî

El vaivén del oleaje en la orilla del mar se presenta como la respiración de una infinidad que ha consentido en desbordarse en una forma limitada frente a nuestros ojos. Y aún así su inmensidad aturde. Es difícil apartar la vista de él por su belleza e imposible no sentir temor reverencial ante lo insondable que se abre sólo un poco más allá, en realidad en cuanto nuestros pies dejan de tocar fondo. Incluso imaginarse siendo una criatura marina cuyo mundo no es sino éste no disminuye para nada el vértigo y el misterio, sino que lo aumenta al darnos cuenta que nos sería accesible también lo que se encuentra más allá de la superficie.
Bestias gigantes que durante siglos se creyeron leyenda viven en las profundidades y en las simas, y fantaseando con que somos un cachalote joven a punto de embarcarse en la prueba de alguna iniciación guerrera, nos imaginamos partiendo en su busca en lo profundo.
Tratando de encontrar lo irreductiblemente otro nos probaríamos a nosotros mismos buceando hasta el límite del mundo, y las criaturas más extrañas que jamás imaginamos se reflejarían en nuestos ojos y nosotros en los suyos reconociéndonos mutuamente a pesar de todo.

Y he aquí el misterio que quizá no pensamos encontrar al partir en nuestra misión y sin el cual, en verdad, todo resultaría una mera anécdota.