El verdadero laberinto

abril 17, 2012

Se pierde el hombre que
cavila mascullando,
haciendo de la vida un problema.
Confundiendo el misterio con enigmas
obedece al orden arbitrario
del enrevesado y falso laberinto.
Recorrerá infructuosamente sus
encrucijadas sin centro
en un sinvivir de yerma incertidumbre
y callejones sin salida.

Cielo y tierra se funden
en una línea recta
atravesando el infinito.
Somos seres de horizonte,
sembramos nuestros pasos
sintiendo el sentido
recorrer nuestros surcos,
como hace el agua
en los cultivos.

No se ve el final
del laberinto verdadero
pero no tiene pérdida:
danzan las perdices
en la boca de las cuevas
y la vida hace dibujos
sencillos como hojas.

Senda

enero 27, 2012

Perdóname abuelo
por ser idiota,
perdona
mi queja quieta.

Perdona a mi padre
por dejarse arrastrar.
Perdona a mi madre
por negarse a volar.

Heredé tu dicha
y tu anhelo.
De algo tan mío
que no encuentro.

¿Qué me han robado
que me llena de furia?
¿Qué me han robado
que lo echo tan en falta?

Es como un sueño
que no acierto a recordar.
Una luz
de la que todo es sombra.

Gota
que todo colma.
Sé que me falta.
Sé que lo tengo.

Un silencio tan cierto
que obliga a escuchar en él.
Hasta oír
tus pasos.

Veo tus huellas
en mi camino
como viste las mías
en el tuyo.

No quiero ser
viejo y
no sabio,
ni labrar
páramos yermos.

Gota
que todo colma.
Sé que me falta.
Sé que lo tengo.

El círculo

noviembre 7, 2011

El niño da vueltas
sobre sí mismo,
por la feliz ebriedad del vértigo.
Ni siquiera sabe que es él.
Luego le dicen que es él.
Pero nadie le explica el sentido de eso.

La vida le pasa,
como un juego.
Como una mascarada
que deja todo desierto.
Nadie le habló de eso.
Sólo pasa y ya está.

Y conchas fosilizadas
de los seres del instante,
erosionadas por el aburrimiento,
se elevan para volar alrededor,
en la tormenta de arena
que no deja ver el cielo.
Hasta acabar el niño
sin energía geotérmica,
como Marte.
Sin atmósfera.
¿Hubo vida en Marte?
¿Hubo vida en este o aquel?

Corren y corren
tiempos histéricos,
corren en círculo.
Dando tumbos en sus órbitas.
Alrededor de un sol que se apaga.

No se deduce un sentido
en el hecho de haber nacido
pero se intuye una obligación.
Los bebés llegan
con el olor de la eternidad
y nada perdura.
¿No es eso una señal?

La muerte es inocente:
lo que en verdad la hace justa
es que a unos los siega
y a otros los aúpa.

Niño pidendo una nana

julio 15, 2011

Maravillado por las cosas de la vigilia, el niño no quiere dormir y llora. Maravillado por las cosas del sueño, el niño no quiere despertar y llora. Un niño se cubre los ojos creyendo que así se vuelve invisible.

Cántame una nana que no quiero irme.
Cántame una nana que no quiero que te vayas.
Canta para recordarme que no dejaré de oírte.
Cántame una nana, que tengo miedo de echarte de menos.

Canción

junio 14, 2009

Hombres salvajes
no crucéis puentes de plata,
quedaos junto a mí.
Desiertos de gente mediocre
os afixian,
no crucéis puentes de plata.

Cuentan que cavaba hondo y sacaba agua,
tal vez las dunas sean como las olas del mar.
Hombres libres
navegad este mar de mediocridad,
que os guíen las estrellas
pero no crucéis puentes de plata.

¡Nacen Muertos!

mayo 8, 2009

A

sin
yo
ni
sombra
sino
Esfera
de
radios
sin
palabra
ni
final,
sólo
centro
de
aliento
infinito,
hilo
luminoso,
recto
curso
sin ruido
¡morir
para ver!
¡silencio!
Sin
uso
que
me
ciegue,
que oculte al
dragón -acorazado de imponderables pragmáticos-
que acecha tras su
velocidad
infinitésima,
que
devora
Ser y
escupe
fuego
de
noche
sin
estrellas,
quedando
sólamente.
Ver para
Vivir

Por supuesto que Onoe conocía el mito.

5

Isis y Osiris

Mito de Isis y Osiris contado dos milenios antes
por otro pensador, Plutarco.

“Osiris gobernaba sobre Egipto como un rey beneficioso que trajo a su pueblo la civilización, pues le enseñó el cultivo de cereales y estableció las leyes y el culto a los dioses, mientras su esposa Isis les enseñaba la música.

Pero esta situación idílica provocó la envidia de su hermano Tifón, que reinaba sobre el desierto, quien comenzó a conspirar contra él con un grupo de sus adeptos. Al regreso de un viaje civilizador fuera de su país, en el curso de una cena de bienvenida, Osiris fue invitado a introducirse en un cofre de madera de cedro que su hermano había traído a la sala, tras haber prometido que lo regalaría a quien mejor le encajase. Naturalmente, había sido realizado para que sus medidas coincidieran con las del monarca. Cerrada la tapa, el ataúd fue tirado al Nilo, donde el rey muere ahogado, y es arrastrado hasta el mar.

Isis, inconsolable, buscó a su marido muerto hasta encontrarlo en el palacio de Biblos. Allí tuvo que introducirse con estratagemas hasta obtener del soberano local la autorización para repatriar a Osiris. Tan pronto como llegó al Delta, mientras ella se encontraba alejada un momento, el cadáver fue encontrado por Seth durante una cacería. Colérico, éste descuartizó a su hermano muerto en catorce partes, que él mismo se encargó de desperdigar por todo el país. De nuevo, la esposa fiel salió en búsqueda de su marido por segunda vez. En cada lugar donde localizaba un fragmento, fabricaba una imagen que enterraba, lo que explica el gran número de ciudades que cobijaba una de estas reliquias en su santuario. La única parte que no consiguió encontrar fue el pene, pues Seth lo había tirado al río y se lo habían comido unos peces. Isis lo solucionó con sus habilidades mágicas y creó uno artificial. Éste permitió que llegaran a tener relaciones sexuales y que engendraran un hijo, en el que se transmitiera el principio vital paterno.

Tras la concepción, Osiris pasó a gobernar el mundo inferior, donde se encuentran las semillas de la vida, mientras Isis, por consejo de Thot, se escondía en Jemis, una isla pantanosa del Delta. En ella, Horus se mantuvo oculto hasta que creció y pudo combatir contra su tío Seth para recuperar la herencia de su padre, el trono de Egipto.”

 

6

El Trabajo de Isia

– ¿El hermoso nombre de Isia es un homenaje a Ella? – dijo Onoe con el mayor de los reproches.

Isia miraba a Onoe dejando que su silencio asintiera.

– ¿He de llamarte a ti, que me miras con ojos metálicos, Reina de los Dioses?- continuó el doctor- a ti, que tienes la sangre de máquinas, ¿he de llamarte Fuerza Fecundadora de la Naturaleza como se le llamaba a Ella? ¿Qué delito cometeré si en lugar de autómata te llamo Señora del Cielo, de la Tierra y del Inframundo? Si me niego a nombrar a una máquina como a un humano, ¡¿cómo voy a llamar a una máquina con el epíteto de la Diosa Madre?!

Cuando el doctor tuvo que parar para tomar aire, Isia se inclinó un poco hacia delante y rió con soltura, rió que parecía que se le iban a saltar las lágrimas.

Onoe, superado por la sorpresa de ver a Isia riendo con la espontaneidad de una muchacha sonrió por primera vez en mucho tiempo.

Una de las cosas que más distinguía a un humano de una máquina es la naturalidad de su risa. La risa de Isia era la más bonita y contagiosa que Onoe había disfrutado nunca.

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Albedo uno

enero 6, 2009

La niebla engulle su Luna
Luna hundida en las nubes.
No habrá más Luna,
mas lloverá Luna.

Fundido en su reflejo
el incendio devora el Sol.
No habrá Sol,
mas lloverá Sol.

Luna y Sol
¡Que lluevan!
Que el calor nos queme,
que el frío nos queme,
hasta que se fundan de nuevo todos los metales,
hasta que todas las aguas iluminen con luz mortecina.

Un día sin tiempo
cantamos aliento al Sol y a la Luna.
Hierve el horizonte,
el cielo cristaliza
en Sol y Luna
y un Algo concebido.

Esta es la maravilla:
la lluvia lo trae, mostrándolo
la tierra lo cubre, ocultándolo
y el fuego lo une todo.

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