La Bestia de Gévaudan

junio 8, 2007

El Monstruo de Gévaudan

En los alrededores de Aveyron, en el corazón de Francia, entre 1764 y 1767, se le atribuyó a un extraño animal la muerte de más de 130 campesinos. En su mayoría mujeres y niños.

Los testimonios sobre su aspecto son dispares. Cuerpo de leopardo, patas de oso, ojos luminosos o la propiedad de plegarse de la cabeza a la cola. Se decía también que era mucho mayor que un lobo, con rayas negras en los cuartos traseros y una cresta de pelos largos en el lomo, una cola larga y robusta y una gran boca provista de dientes enormes.

Muchas de las víctimas aparecieron destrozadas, y algunas con señales de haber sido violadas. Por entonces había numerosos lobos en la zona. Muchos se cazaron en batidas. Pero las muertes continuaban. La intervención del ejército no paró la matanza. Hasta las potencias extranjeras aprovecharon para desprestigiar al rey ante su ineficacia.

Un capitán de los Dragones describió a ese ser como una bestia tan grande como su caballo, pero mucho más ágil, sin inmutarse ante los disparos de sus acompañantes, que no parecían atravesar su piel.

Las muertes siguieron hasta que un campesino mató un lobo descomunal. Más grande de lo que se había visto hasta entonces en Francia. Hasta se dice que se le abatió con balas de plata obtenida fundiendo medallas de la Virgen María.

Es imposible separar los hechos acontecidos de la leyenda en torno a su explicación. Lo cierto es que, la Bestia de Gévaudan, sin importarle qué es mito y qué es historia, permanece oculta, indefinida, en los bosques de la memoria.

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